viernes 17 de febrero de 2012

No dejes que la envidia te detenga

Tantas veces en la vida he escuchado frases como las siguientes:

  • Ay no, qué hueva hacer eso que haces.
  • Ay no, prefiero dormir una hora más que levantarme a una clase extra.
  • Prefiero andar jodido que trabajar y estudiar por unos pesos más.
  • Ay no, ¿Para qué me voy? Con que tenga una plaza o trabajo aquí ya está bien.
  • ¿Para qué tomas cosas extracurriculares? ¿A qué hora disfrutas?
  • Yo que tú, solo tendría un trabajo y ya.
  • ¿Para qué te vas a otro lado? ¿Qué te falta aquí?
  • ¿No te haces bola con tanta información? ¿De qué te sirve?


Casualmente, son las MISMAS PERSONAS que me dicen lo siguiente ahora (en el mejor de los casos):

  • Seguro alguien te consiguió esa chamba.
  • Tienes mucha suerte para encontrar trabajo.
  • Es que algo les debes decir para que te contraten, porque yo estudié lo mismo que tú y no consigo nada.
  • Tienes suerte para conseguir becas.
  • Ay es que tú tienes suerte para las oportunidades.
  • Ahora que lo pienso, debí haber hecho más cosas antes de casarme o establecerme.
  • Pues tienes suerte de que te subieran de puesto, los dos tenemos el mismo trabajo (sí, pero no la misma actitud).
  • No pues es que tú porque tienes lo extracurricular te dan las cosas, pero yo también podría tenerlo.
  • Pues segurito algo "les haces a los jefes" para que te vaya tan bien laboralmente.

Y pues de ahí en más habrá los que:

  • Copien todo lo que haces porque no pueden hacer metas por sí mismos. (Y ni cuenta se dan).
  • Con envidia quieran que te quiten los trabajos.
  • Que jodan y jodan con que "para cuando te vas a establecer y ser responsable". NOTA: Para ellos ser responsable es tener un trabajo fijo y mediocre.
  • Hablen mal de ti para desprestigiar tus esfuerzos, diciendo que todo lo consigues por el lado fácil (porque ellos nunca han sabido lo que es conseguirlos con esfuerzos).
  • LOS PEORES te dirán que sigues perdiendo el tiempo.
  • Los PEORES DE LO PEOR te dirán: Pues qué hueva lo que haces. O tratarán de convencerte de que ya te calmes.

Por eso es cierta la frase que me dijo un amigo:


Antes de que te autodiagnostiques con depresión severa, asegúrate de no estar rodeado de pendejos.

miércoles 25 de enero de 2012

A los mayores les gustan las cifras, diría el Principito

Qué feo es entrar a la edad adulta del alma. Todos te quieren amargar e involucrar en cuestiones insulsas.

Hoy me arrinconaron en una oficina para decirme cosas que no me interesaban y ya me metieron en las habladurías también, me dijeron "fulano dice de ti" para hacerme sentir mal o enojada y entre a esta dinámica.

Llegué tan agotada a casa por este asalto de energía inesperado, que me tomó un tiempo recuperarme.

Bastante imaginación tengo creándome problemas para todavía aguantar los ajenos. Pero sí, sí me logré zafar de esas cosas.

Nota: Si los arrinconan, digan no y cuéntenselo a quien más confianza le tengan.

domingo 8 de enero de 2012

Los bohemios de París y mis sueños (pesadillas)

Una afición que tengo es ver películas sobre la vida de los pintores. El caso más evidente es la película de "Modigliani" de Mick Davis. Adoro la escena donde compiten todos los pintores, pues muestra de una manera increíble el proceso creativo, creo que no hay mejor sucesión que esa, uno logra ver la pasión y la entrega que cada artista tiene hacia su trabajo como si fuera algo sublime, algo no terrenal.



El arte siempre ha sido así. Pasión pura. El que hace arte para ganar dinero y fama merece su nombre en el salón de los mediocres; el artista se entrega para lograr una idea plasmada, no un producto para su venta. El artista vive en los límites y es sensación pura. Por eso siempre la tentación de mejorar mi técnica de dibujo, de estudiar Historia del Arte incansablemente y de dedicar por lo menos dos clases a enseñar un poco sobre ello. Por ello el nombre de mi blog, un lienzo en blanco donde dibujo trazos erróneos y otros acertados, pero en el cual nunca borraré una sola línea de mi historia.

Admiro mucho a los pintores por esta fuerte sensibilidad, creo que me identifico en ocasiones mucho, soy una closetera cuando se trata mostrar ese yo HIPERSENSIBLE, pues aunque es lindo sentir mucho, también es malo sufrir mucho.

Aunque la película de Modigliani busca, como muchas producciones hollywoodenses, plasmar una historia novelada o ficcionada, podríamos resaltar evidentemente el traslado a una época que es para mí tan tentadora por su lejanía en el pasado (tema excelentemente tratadao también por Woody Allen en la película Medianoche en París) que es la época de los bohemios de París. La recomiendo mucho, ya que aunque es bien sabido (Y aquí va la crítica a la película) que algunas pinturas que ahí salen no son las verdaderas creaciones de los pintores mencionados, escena que sale casi al final, en la supuesta contienda entre pintores en un café de París.

Tal es el caso de la siguiente imagen, que si bien no es creación de Utrillo, resulta muy interesante, aunque desconozco quién hizo esta pintura para la película.



Creo que lo más impresionante es la semejanza con mi estado de ánimo actual.

Mis aplausos para el papirrín de Andy García por su actuación en esta película, y al director por permitir que una ñoña de closet disfrutara viendola ficción de Diego Rivera, Utrillo, Modigliani, Picasso, Soutine, Renoir, entre otros, en un mismo film.

Es la obsesión que encuentra cada creador frente a su lienzo en blanco, frente a su hoja en blanco, frente a su futuro en blanco.

viernes 16 de diciembre de 2011

Ok

Admito que estoy muy desacomodada.

viernes 18 de noviembre de 2011

Sirena




Me estoy autoregalando un trofeo porque ya soy menos intensa. Algo en mí me hace gozar de tranquilidad.


Por fin las pastillas de valemadrina están surtiendo efecto a pesar de las presiones y el estrés. Me atemoiriza que llegue al otro extremo de hacerme más concha, pero así es la vida.


Este segundo semestre me pasó lo peor y lo que le sigue, fue catástrofe tras catástrofe y rechazo tras rechazo. Al final del día me reía y escribía lo que había aprendido de esa experiencia.


Por otro lado, no solo dejé mis intensidades y lloraderas, intento de suicidio con galletas marías, de escapes absurdos o consolaciones impulsivas, sino que percibo las intensidades de los demás, y me dan risa.


Ahorita lo único que me interesa es seguir llevando el estilo de vida que ya no me atemoriza defender.


Me da la impresión de que ya no me asustan las cosas normales.